Editorial Fantasma

Apuntes sobre centrismo radical

Este artículo no es una [exégesis] del centrismo radical. Para ello, dirijo al lector a Kennedy&Giddens&Blair, una tríada dialéctica entre políticos sin ciencia y viceversa. Pero es necesario un mito de origen, y mi propuesta es que todo empezó el 3 de septiembre de 2013 [y en el principio fue el editorial].

“Soy un idealista sin ilusiones.”

Frase apócrifa atribuida a John F. Kennedy, Jr.

1/// el CENTRO [ese sueño eterno]

Las encuestas le daban unos 25 puntos a Lavagna, de base. Era febrero de 2019, (AF) estaba tomando mate y pensando en Argentinos Juniors, Game of Thrones no había decepcionado a nadie y Donald Trump tenía redes sociales. El exministro de economía, lo más cercano a un Luis Arce local, el mago creador de los [superávits gemelos] {no, Remes Lenicov no, el otro} disputaba una posible interna con Massa#Urtubey#Pichetto#Schiaretti con apoyo total de los Gobernadores peronistas. Jugaba lento, callado y de atrás… y de adelante: el consenso general era que en un potencial y crecientemente probable balotaje contra Mauricio Macri, Lavagna podría lograr algo así como el 75% que las encuestas le daban a (NK) en la segunda vuelta de 2003.

Es posible pensar que un candidato al que se pincha con un video de youtube que anuncia primero a la candidata a vicepresidenta, aquel fatídico 18 de mayo [el día que lo iban a matar, Roberto Lavagna se levantó a las 5.30 de la mañana…] tal vez nunca había sido tan fuerte. Que estaba políticamente sobreestimado, ¿y por qué no? Si en Argentina nos apasiona sobreestimar candidatos y después echarle la culpa al clima, a los idus de marzo, al alineamiento de Saturno con la cruz del sur, {a una mujer que viene marcando el pulso de la política argentina hace 15 años}.

El huracán que se llevó puesto a (RL) y colocó a (AF) en el sillón de (BR) también movió consigo a buena parte del acuerdo Massa#Urtubey#Pichetto#Schiaretti. Se desvanecen en el aire: Pichetto bolsonariza su discurso pese a ser el antiJAIR por definición [el defensor de los fueros de Ella]; Urtubey rechaza el cargo que (MAP) acepta y sus delirios de cybermenemismo postpunk se desvanecen; Massa se convierte en el jugador estrella del (FDT) y Schiaretti, el más lúcido de todos, atiende su juego. Lo que ha muerto es, una vez más, el sueño del Peronismo de Centro, el que nunca fue, [aquel cuyo nombre no puede dejar de ser pronunciado].

Porque fue el sueño de Massa& (Massa se puede clasificar de acuerdo a quién es su segundo: &Stolbizer, &De la Sota, &Solá, &Giustozzi, &Galmarini). Y fue el sueño del FAP, el Frente {Angosto} Progresista, y de todo el Socialismo Santafesino. Y fue el sueño, en 2007, de Carrió y [pasan radicales, pasan peronistas, quedan los artistas] de Roberto Lavagna. Es más: fue, cuando el dengue cotizaba más alto que el COVID y (AF) no había terminado de sacarse la banda presidencial, el sueño del centro geográfico del país, el peronismo Sancor con Perotti&Schiaretti. Pero es un sueño del que siempre nos despertamos con la boca seca.

2/// radical&CENTRO&radical

Este artículo no es una [exégesis] del centrismo radical. Para ello, dirijo al lector a Kennedy&Giddens&Blair, una tríada dialéctica entre políticos sin ciencia y viceversa. Pero es necesario un mito de origen, y mi propuesta es que todo empezó el 3 de septiembre de 2013 [y en el principio fue el editorial]. El diario británico The Economist respondió una pregunta: ¿es nuestro periódico de izquierda o de derecha? La solución propuesta fue ninguna de las anteriores. Somos de centro radical. Nos gusta la desregulación, la privatización, las drogas libres y los homosexuales, casados, casados. Y no nos gusta la monarquía.

{Está baja la vara para el centro}

[La cuestión es] ¿Por qué radical? Acabamos de mencionar una serie de ideas del liberalismo más básico, ¿no? Entonces, ¿todo centrismo es radical? ¿Quiere decir algo la palabra radical o es solo un ejemplo más de la insoportable, tediosa, reiterativa ultra-adjetivación ruidosa de moda?

Se sabe que no hay nada más de derecha que ser de centro. Porque la brújula de las posiciones políticas viene fallada de marca y no hay equivalencia verdadera ni continuo existente entre las diversas posiciones que pueden tomarse. [Voy a robarle a Norberto Bobbio y decir que] habría en principio dos formas de determinar qué es Izquierda&Centro&Derecha: una definición sustantiva, que sostiene que hay una serie de elementos a defender para participar de uno de estos campos (¿pero cuáles? ¿Igualdad, libertad, democracia, capitalismo, derechos civiles, emancipación, clase obrera, géneros&sexualidades, [words, words, words]?); una relacional, que se propone colocar todas las posiciones realmente existentes en un orden, y las que estén más de un lado (ah, la trampa, ¿qué define ese orden sino las sustancias previas?) serán las de izquierda y viceversa. Hablando mal y pronto: para la primera definición hay que ser comunista para ser de izquierda, para la segunda basta ser la persona más-a-la-izquierda en un ámbito determinado.

{Los problemas de ambos, evidentes. Para la primera, no hay una sola persona de izquierda viva en el mundo, al fin y al cabo. Para la segunda, si ponés un nazi y un filo nazi en una habitación, el filonazi es de izquierda… en esa habitación.}

Entonces el centro puede ser radical de dos maneras. O por defensa irrestricta de los valores del centro y rechazo absoluto de los valores de extremo, es decir, por negarse radicalmente a no ser de centro. O por tomar {en cada habitación} una posición topológicamente céntrica, concéntrica, equidistante a las más extremas. 

Un ejemplo entonces del problema del centro radical. Nos lo da el feminismo {of course}: ¿puede la centrista ser feminista? Sí, siempre y cuando participe de un feminismo liberal. ¿Entonces cómo puede ser radical? Si se vuelca a la transfobia asesina del autodenominado radical-feminism, cae de pleno en un extremismo; si milita la emancipación y la solidaridad con el movimiento LGBT, puede volar hacia la izquierda. Pero ahí la tenemos, Kamala Harris (KH), primera vicepresidenta de los (EEUU), fiscal general que envía a mujeres trans a cárceles de varones y milita la diversidad en su campaña. Centrismo radical&cómplice.

Todo esto está muy bien {muy mal} pero no nos dice demasiado sobre qué es un centrista radical. ¿No es, según lo que decíamos arriba, en realidad de derecha, por su defensa de un status quo que está volcado hacia ese lado? ¿Es simplemente un neoliberal, a la izquierda de Bolsonaro&Orbán&Salvini, a la derecha de Arce&Maduro&Corbyn?

O una pregunta mejor: ¿por qué todo el mundo quiere ser de centro?

interludio#BIDEN#

“Les doy mi palabra: si me confían la presidencia, tomaré lo mejor de nosotros, no lo peor. Seré un aliado de la luz, no de la oscuridad.”

Joseph Robinette Biden, Jr.

Presidente de los Estados Unidos de América, [que no dejará sus ¿principios? en la puerta de la Casa Blanca].

3/// vivir en ?SEÚL¿

¿Entonces estamos en una inversión de [la fórmula fascista]? ¿Un centrista radical es aquel que se presenta como centrista radical? Si (RL) lo intentó ser, en Argentina, no es por su programa político (tan difuso como el de (AF) o el de (MM) en aquel 2019 tan lejano), sino por reclamar el lugar del centro, yes? En este caso nos alejamos de hoces y martillos {pero no tanto de Messias, del otro lado} y ponemos en los extremos las dos mitades de la grieta con mayúscula.

Pero hay [más cosas en el cielo y en la tierra que las que puede] representar tu política partidaria. Incluso en Argentina.

¡Anécdota! Hace unos días, la cuenta de Twitter @AskAKorean {Pregúntenle A Un Coreano) descubrió que acá a la derecha del Aconcagua usamos las mitades del país asiático como metáfora de posiciones políticas. {Por desgracia, borró su hilo.} El cholulismo argentino le mostró algunos de nuestros deliciosos productos locales, entre ellos la revista Seúl [capital de (CSur)] que defiende al macrismo por considerarlo un centrismo moderado&moderno, y, aquí nos interesa más, el programa de radio Corea del Centro.

{{El nombre es excelente}}

En el periodismo debe haber el mayor intento de construir un Centrismo Radical Argentino, y también el que más le da razón al hemisferio que considera que centro=derecha. Pero esa ecuación también podría leerse como una falla [geográfica]: la imposibilidad de efectivamente tomar posiciones entre los márgenes. El fracaso de forjar una [cultura de centro]. Es decir: que el problema de O’Donnell&co no es que no sean de centro. Es que no lo parecen. 

Y el centro es pura apariencia.

4/// esta argen][tina grande

Pero este es el problema: si la [determinación de última instancia] es el capitalismo, entonces los centristas somos nosotros. 

El peronismo es/ /se ha vuelto/ /será un reformismo. Cambiar&transformar&hacer son sus lemas, pero no cambiar [todo lo que deba ser cambiado], ni transformar [el modelo de acumulación], ni hacer [que el mundo gire sobre otro eje]. ¿Por qué? ¿Es porque no queremos? ¿Porque no podemos? ¿Porque no sabemos? ¿Porque no nos atrevemos? ¿Porque no ganaremos? Etcétera.

Afuera llaman al kirchnerismo (centroizquierda). Pero nunca se llamaría así (CFK) [y los de afuera son de palo]. ¿Y no es el sueño de (AF) ser el kirchnerista de centro? ¿O ser la centroizquierda, entre el centromassa y el izqcristina? Como ahora los gobiernos de Francia&España&Portugal&Italia, la vieja Europa.

Pero eso es un centrismo, ¿puede ser radical? {Sí}

El tweet data de octubre de 2019. Lo firma Guzmán (MG). Y dice: “Me han preguntado varias veces a qué se refiere Stiglitz con la idea de un capitalismo progresista para el siglo XXI”. Y dice: “Creo que a esto.” Y muestra: un video [editado] de una Marcha Peronista techno sonando en un estadio lleno.

Capitalismo&Progresista&SigloXXI. Y firmamos con gusto.

interludio#FAJARDO#

“Yo, Sergio Fajardo, voy a votar en blanco. En la campaña dije una y otra vez que ni Duque ni Petro, y no lo hice como una artimaña estratégica. Lo dije porque pienso que ninguno de los dos representa lo que nosotros queremos para Colombia: un país unido en medio de las diferencias que lo enriquecen, un país que le da la espalda a la política tradicional para poder luchar en serio contra la corrupción, una sociedad que respeta los acuerdos de paz, una política que no diga cualquier cosa con tal de ganar.”

El 31 de mayo de 2018, (Sergio Fajardo), candidato presidencial de Colombia, llamó a votar en blanco en la segunda vuelta. Había quedado poco más de un punto abajo de (Gustavo Petro) que competía con quien eventualmente triunfó, (Iván Duque). La agenda de Petro y la de Fajardo eran prácticamente indistinguibles. Duque representaba la derecha del uribismo, un paso atrás desde el entonces presidente Santos. Fajardo le negó la victoria a Petro en una carta que constituye el más claro ejemplo de la glorificación de la tibieza.

{Hoy es favorito para la próxima elección presidencial}

5/// somosTODOS

Esta nota surge más por preguntas que para dar respuestas, como es probable que se note. ¿Hasta qué punto el centroRADICAL es una política sui generis y hasta qué punto es poco más que la coartada del capitalismo neoimperial? ¿Cómo se compatibiliza el rechazo al RADICALcentrism cruzando las fronteras y se vota la completa del [FDT] en Argentina? Son preguntas sin respuesta, [indecidibles].

Eso no significa que no haya nada para decir al respecto. Significa en cambio que hay que atreverse a mirar {a los ojos} un abismo: la realidad de que centrista radicales somos todos {todes}. Y de ese abismo pueden sacarse algunas TESIS.

///tesis alfa. Vivimos en un mundo con pocas certezas y donde la acción de justicia sustantiva&reparadora parece imposible. En ese contexto surgen centrismos como realismos, como Políticas de lo Posible [que sólo cuesta un poco más] o bien de la Resignación, porque la ecuación de realismo es Posible=Probable=Real. Lado primero de la radicalidad: su radical aceptación de que el mundo Es Así.

///tesis beta. Pero las ideologías necesitan aún encantar [el mundo] y enamorar [a los votantes]. Lado segundo, [otra cara de la moneda imposible de superponer a la anterior] de la radicalidad: su imagen)(apariencia radical, sus discursos altisonantes sobre la Nada.

///tesis gama. Se configuran entonces centros#radicales. Pero un centro#radical no es en sí malvado ni (necesariamente) débil {pero puede serlo, como lo es el liberalismo una y otra vez}. A veces, el programa del centro#radical parece ser [cambiar el poder sin tomar el mundo]. 

///tesis delta. Y esta desarma las anteriores [pero sin sangre]: pusimos un condicional muy importante más arriba: si la economía. Y a esto apunta también el “todos//todes”: ¿y si no SOLAMENTE la economía? En el siglo XXI, el feminismo {el feminismo, no el criptofascismo transodiante que de él se disfraza} reclama un programa de radical transformación, cambiar el mundo y tomar el poder, todos los poderes. Véase a modo de ejemplo el [feminismo para el 99%] de Arruzza&Bhattacharya&Fraser.

6/// after}TRUMP}

Crucemos nuevamente los Andes, el Atlántico y el Impenetrable. 

Vivimos en el mundo [postTRUMP]. Eso no significa que se haya detenido la ola de populistas&neofascistas de ultraderecha. Trump fue condición de Bolsonaro, pero ¿sigue siéndolo? Hoy parece más probable que nazcan nuevos Messias, que sigan surgiendo de rincones oscuros y de los límites una y otra vez encontrados del liberalismo.

{¿Vivimos de nuevo en el mundo PREtrump?}

No sabemos cómo se combate la derecha radical. Tendemos a creer que: con gestión. Miren en España la caída de Ciudadanos, el partido que se iba a comer la mitad derecha de la Península Ibérica, hoy poco más que un PP de trasnochados. ¿Por qué cayó? Porque Sánchez fue un mejor centro. Uno menos radical, en el sentido primero: cruzado en una alianza con la Izquierda; uno más radical, en el sentido segundo: con al menos una agenda de transformación del Estado&sociedad&política de España.

[Sobre]vivimos en el mundo donde Biden hace que los Estados Unidos vuelvan al mundo. Biden, [Sleepy Joe] [sombra terrible de Kennedy], esperanza cruel de los centristas radicales, y también: vicepresidente de la administración que precedió a Trump.

Los reformistas también tienen utopías. O deben tenerlas. El capitalismo progresista de Juan Domingo Guzmán me seduce más que el neoliberalismo con ronquidos que suena desde [the US of A].

interludio#ZIZEK#

“Escribe Lakoff: ‘Hace más de treinta años que los conservadores han definido sus valores, sus principios y sus direcciones políticas, exponiéndolos a la opinión pública con tanta eficacia que pueden evocarlos todos con una filosofía expresada en diez palabras: Defensa Fuerte, Mercados Libres, Impuestos Bajos, Menos Gobierno, Valores Familiares’. Tras lo cual propone una similar filosofía en diez palabras para los liberales: ‘Norteamérica Fuerte, Amplia Prosperidad, Futuro Mejor, Gobierno Eficaz, Responsabilidad Compartida’. Pero la debilidad de esta propuesta ya ha sido notada. Mientras que la fórmula conservadora presenta lo que parece ser un set de elecciones claras que exigen adoptar posiciones confrontativas (…) la fórmula liberal consiste en generalidades y frases bienpensantes a las que nadie se opondría (¿quién está en contra de una Amplia Prosperidad, un Futuro Mejor o un Gobierno Eficaz?).”

Slavoj Zizek, Contra la tentación populista

8/// el_centroforward_murió_al_amanecer

Debería preocuparnos la degradación de la política.

¿Qué pasa si seguimos enfrentándonos cada vez más radicalmente por programas cada vez menos radicales en un mundo cada vez más injusto y donde el apocalipsis climático está cada vez más cercano?

¿Cuánto capitalismo progresista podremos conseguir hasta el próximo Macri? ¿Cuántos avances sociales hasta que Patricia Bullrich decida no elegir entre las urnas y las balas, en este día [y cada día]?

El gran terror del centrismo radical es que nos mueva a aceptar la mansedad de la administración de las cosas, pero en Argentina ¿cuando tenemos la oportunidad de mansamente administrar cosas? ¿Pero quién gana cuando gana el centro#radical? La única certeza es que si se cierra la política perdemos todos, pero si sólo queda abierta la política y todo lo demás se cierra, también. Esa es la esperanza cruel del centrismo radical.

Hay, entonces, dos centros#radicales. El rechazo a tomar partido, cómplice&coartada del Más Fuerte. O el programa transformador pero con extensos-externos-eternos límites [el fifty-fifty peronista, tal vez]. Pero ¿está desbalanceado también este último? Si no todo se reduce a la economía, ¿puede ser coartada&cómplice de la mitad que nos gusta, llámese [justicia], llámese [emancipación] ese centro#radical? Nuestra esperanza está depositada en que el peronismo se demuestre como eso.

Pero debería preocuparnos la degradación de la política, que nos lleva a un infierno que se parece al purgatorio pero no lo es, [del purgatorio se sale]. Es una amenaza tan grave como el criptofascismo que asoma, que se atreve, que ya se huele. Porque conduce a él. En este mundo [fuera de quicio], la transformación efectiva de la realidad cotidiana, es decir, construir un mundo en el que se haga realidad más veces que menos la consigna de que mañana sea mejor que ayer, es esencialmente radical. Que sea. Que sea [justicia social]. Que sea.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: